Definitivamente la fria melancolia se ha marchado, hemos dejado de beber del opalino y se ha desvanecido el fantasma del recóndito lugar. Se ha quebrado el tiempo de sombras en el que océano se abrió sus fauces y volvió a flotar la esperanza sobre su superficie. Esperanza que clama la oportunidad de vivir, abiertas las puertas de par en par para su llegada.
Acabado el tiempo de lágrimas, volviendo realidad sueños renovados con nuevas fuerzas, listos para luchar y obtener una anhelada victoria.
Los corazones se transforman y pronto paraíso serán ya que el encanto nace huyendo de la temible oscuridad. Descubriendo que guiados por la esperanza, deseando los nuevos tiempos por venir, los sueños que se tienen se van a cumplir y se alcanzan las estrellas del cielo infinito.
Nuevas fuerzas, nuevas esperanzas y nuevos deseos habitan para cumplir con el brillante futuro que espera. Ardiendo está la llama dentro cuando la victoria nos pertenece ya.













